Lou Reed - Transformer

Hacía mucho tiempo que le debía algunas líneas a uno de los discos, en mi opinión, más ‘atemporales’ de toda la historia, de aquellos que al no estar hechos según las premisas reinantes en el tiempo en que se crearon te acompañan conforme van pasando los años, y casi sin querer, se hacen parte de tu vida.

Transformer (RCA, 1972), gracias a la importante colaboración de David Bowie, cuenta con un sólido sentido de identidad. Si lo analizamos detenidamente, no tardaremos en estar de acuerdo de que hasta cierto punto este álbum es una especie de tributo a la enormemente influyente Escena Warhol.

Lou Reed mencionó alguna vez que no tenía ni idea de dónde provenían los gustos de la gente, que él sólo escribía sobre las personas que conoce o que ha conocido en los lugares donde ha estado, y que admiraba a Andy hasta el día de hoy.

Andy Warhol se cruzó con el grupo Velvet Underground en 1965. Al poco tiempo se convierte en su manager, pero su apoyo iba mucho más allá: desde darles de comer cuando se cruzaban en The Factory (invitaba a todos a la calle y pagaba la cuenta haciendo arte comercial) hasta conseguirles el equipo necesario para sus ensayos.

¿The Factory? Era el lugar en donde Warhol pintaba cuadros y filmaba películas. Era esa especie de ‘centro’ en donde la gente se reunía de vez en cuando para intercambiar ideas creativas, una especie de laboratorio.

Por ese entonces, muchas agrupaciones cantaban sobre el amor o cómo conseguir chicas en alguna fiesta. Los Velvet no. Músicos de la época cuentan que uno podía sentarse con ellos y ensayar un tema como si fueras parte de la banda. Sin lugar a dudas fue un grupo fundamental para un enorme número de artistas.

Se dice que los Velvet Underground no vendieron muchos discos, pero que ese reducido grupo de personas que compraron alguno terminaron iniciando una banda.

Hablando sobre esto último, Lou declararía:

Si eso fuera cierto, quisiera una parte de sus regalías… no sé si sea verdad… nunca me importó la credibilidad, excepto la mía.
Siempre pensé que éramos los mejores y todavía lo pienso.

I’m so free

Cuando Lou abandona los Velvet Underground, a mediados de 1970, literalmente desapareció de la escena musical. Se alejó de todo lo que tenía algún vínculo con lo que había estado haciendo hasta ese momento: tomó un trabajo como mecanógrafo en la firma de su padre.

El mismo Reed comenta que hubo un enorme problema con el representante, que le obligó a dar un paso al costado para intentar “curar sus heridas”. En medio de este proceso terminó grabando un disco en solitario, que al ser grabado en Londres con la colaboración de músicos clásicos (algún miembro del grupo progresivo YES entre ellos) no era representativo de su sonido.

Este autotitulado trabajo -bajo el sello RCA– fue un total fracaso, excepto para un editor de la revista Rolling Stone (que lo calificó de ‘casi perfecto’). La disquera le dio entonces una segunda oportunidad y es cuando se cruza David Bowie en su camino.

RCA aprovechó que ‘el camaleón’ estaba de visita en la ciudad, así que decidió presentárselo a Lou Reed: por un lado, ellos pensaban que Bowie era un artista muy contemporáneo, y por otro, Lou era de la opinión que todo lo que sonaba bien venía de Londres.

Al inglés le sorprendió que Reed quisiera trabajar con él como su productor, pues se sentía intimidado por todo lo que el de Brooklyn había hecho hasta ese momento. El trasfondo de todo aquello es, según muchos, que Lou quería llegar con su música al público pop que Bowie ya dominaba en ese entonces.

Tener a alguien como David Bowie entre sus colaboradores hizo que muchos tornasen la mirada hacia él y estuviesen pendientes de la calidad del trabajo que ambos lograrían.

Las chicas nunca me gritaban… le gritaban a David pero a mí no… a mí me lanzaban jeringas y porros al escenario… esa sería una estrofa grandiosa para una canción, ¿no?

Lou Reed
Vicious
Lou Reed - David Bowie

Pero no sólo Bowie estaría a cargo de la producción de Transformer: a su lado tenía a Mick Ronson, guitarrista, compositor, y compañero de viaje en la agrupación Ziggy Stardust’s Spiders from Mars.

Lou estableció una buena relación con ambos logrando esa especie de ‘simbiosis’ que también tuvo junto a los Velvet, algo importantísimo de lo que su primer disco careció.
Regresaría a Londres nuevamente, pero esta vez, al lado de David y ‘Ronno‘.

Transformer tiene mucho de los Velvet, pero no es un disco basado en ellos: era otro material, un proyecto completamente nuevo. Reed se dio cuenta de que no podía seguir esa línea pues no podría conseguir sonar como ellos, ya que para empezar, él no tenía una banda. Se vio en la necesidad de trabajar con ‘músicos de sesión’: Lou solo repasaba las canciones con ellos, es decir, la estructura central y la melodía. Se plantearon entonces la idea de armar una configuración más básica de la que usaba Bowie en esa época.

Se comenta que Reed era, por decirlo de algún modo, bastante ‘relajado’: entraba al estudio, saludaba, se sentaba en una silla y tomaba la guitarra. Siempre estaba desafinado, pero le echaba la culpa al instrumento. A menudo no entendía muy bien lo que Ronno quería transmitirle: este último tenía que repetirle las cosas varias veces hasta que se lograra el sonido deseado.

Lou cuenta que entiende de qué tratan las canciones cuando las interpreta frente al público. Con los años entendió que el tema “satellite of love” (con un muy buen desempeño de Bowie en los coros) en el fondo habla de celos. En efecto. Es un título que habla de la obsesión, de acechar a alguien, pero que aún así se erige como una entrañable balada que en el fondo destaca el romance que va más allá de la misma obsesión.

Satellite of love
Mick Ronson - Lou Reed

El concepto que desarrolla este álbum es muy significativo porque hasta cierto punto es lo mismo que se le ofrecía a la gente perteneciente al círculo de los Warhol: un grupo de artistas extraños que se transformaban y mostraban su belleza interior sin importar las excéntricas y raras formas que ésta podía tomar.

Muchos afirman que lo que Reed quería mostrar era lo que él había vivido en The Factory, cuando veía aquel desfile de personalidades que venían de todos los rincones y niveles socio-culturales de la población a interactuar, a mezclarse, y a formar parte de ese espectáculo. Lou siempre llevaba una pequeña libreta en la que anotaba las frases que él consideraba significativas.

Hay un libro de un escritor estadounidense llamado Nelson Algren titulado Walk On The Wild Side. Este habla de los desposeídos de la sociedad, de los excluidos. Reed lo leyó alguna vez y le pareció muy bueno. Años después se encontró trabajando con gente que quería hacer una obra y ellos buscaban una canción para la misma, que debía ser como su sello característico.

Lou tenía ya para ese entonces el tema “walk on the wild side“, el cual se vio obligado a reescribir para incluir en ella a los personajes de ‘la factoría de Warhol‘.

Candy, Jackie y Holly eran transexuales… nunca quisieron actuar como si fueran hombres. Candy, en especial, era muy femenina.

En este tema, de compás de bajo y saxo inolvidable, hay un personaje al que se le conoce como ‘sugar plum fairy‘, que traducido sería algo como ‘el hada del azúcar’. ¿A quién se refería Reed? Pues después de mucha especulación al respecto, trascendió que era un vendedor de drogas, un traficante de la ciudad de San Francisco del que oyó en The Factory, y cuyo apodo no podía pasar por alto.

Walk on the wild side

Contrariamente a lo que Lou creía, esta canción logró un éxito inusitado. Nada mal teniendo en cuenta que llegó a las emisoras radiales casi por casualidad (Johnny Walter, un locutor de la BBC, la escogió en representación de Transformer, que iba a ser presentado como disco de la semana) y que casi nadie entendió de qué se trataba en un inicio.

Hay una línea del tema que dice “but she never lost her head, even when she was given head“. Al parecer, por ese entonces los directivos de la BBC parecían no saber el significado de ‘giving head’ (sexo oral) así que la soltaron al aire tal cual.

La gente joven no tardó en darse cuenta y proclamar a los cuatro vientos que la importante cadena inglesa había dejado escapar ese pequeño detalle. En consecuencia, la fama del “walk on the wild side” aumentó exponencialmente.

Muchas letras de canciones pop no se pueden leer como si fueran poesía. Están totalmente conectadas con la música: cuando las separas de ésta, suenan bastante extraño. Pero las letras de Reed pueden leerse perfectamente en un papel, como si fueran poemas brillantes. ¿Un ejemplo? “Andy’s chest” (“el pecho de Andy”)

No la voy a explicar. Sólo te diré que es lo que sentí ante el ataque contra Andy. Es una canción de amor.

Lou Reed
Andy Warhol - Lou Reed

Warhol recibió un día un guión de una mujer, de nombre Valerie Solanis, pero no lo leyó: Seguramente lo dejó junto a otra ruma de papeles y se le olvidó. Ella, de algún modo, sintió que con eso Andy intentaba ‘controlarla psicológicamente’ y la única manera de librarse de ello era dispararle pero no al punto de matarlo.

Sin embargo, todo se salió de control: seis balas en el pecho lo dejan traumatizado por el resto de su vida. Esto sucedió en 1968.

Andy’s chest

Descrito muchas veces como un poeta, Lou Reed siempre es identificado con una ciudad norteamericana en particular: de la misma manera que los Beatles son asociados con Liverpool, aunque no tan universalmente conocido, a Reed siempre se le identificó con Nueva York.

Esto se ve en la cualidad urbana que tiene su trabajo: sería muy extraño encontrar un título de su autoría que hablase de ríos que corren, de montañas, árboles, etc. Y es que todo lo que hacía estaba influenciado por una experiencia sumamente neoyorquina.

De allí que grabara el tema “New York telephone conversation“, el más corto de todo el disco: Lou y Bowie cantando en vivo, acompañados sólo de bajo, piano y platillos. Un gran retrato de la sociedad de esa época, que hablaba de una reunión de ‘seres extraños’ que tenía lugar en un club muy pequeño al sur de Park Avenue.

Lou explicaba alguna vez que siempre hay partes de la personalidad y experiencia personal de cada uno involucradas en las cosas que se escriben, sin llegar al extremo de afirmar que Shakespeare era como Hamlet, Macbeth o el Rey Lear.

El expresar esas ideas sobre el sexo, homosexualidad y drogas de manera tan brillante, tuvo mucha influencia en trabajos de artistas posteriores y además consiguió hacerse de una imagen entre la gente que decía mucho de sí mismo, la misma que se podría percibir en esa mirada profunda inmortalizada en la portada del Transformer.

New York telephone conversation

Hablando sobre la portada y la contraportada, fue la ex-esposa de Bowie quien se encargó de vestir a Lou: gracias a ella fue que terminó usando pedrería en varias de las sesiones fotográficas de aquellos tiempos, algo de lo que hasta ahora se siente muy orgulloso.

El maquillaje que llevaba era el que estaba de moda en Japón: te quitaba el color de la cara, y como él siempre había sido conocido como ‘el neoyorquino pálido‘, emuló ese apodo tratando de verse como si no tuviera ni una gota de sangre en sus venas.

La polémica contraportada del disco iba a ser originalmente lanzada al mercado como portada. En ella se veía a Ernie (un amigo de Lou al que le pusieron un plátano entre las piernas para que asemejara un ‘enorme paquete’ debajo de los pantalones) posando al costado de una ‘mujer’.

Desde siempre, los curiosos se preguntaron si la mujer que aparecía allí, o si tanto la mujer como el hombre, eran el mismo Reed. Él decía que el hecho de que la gente pensara que podía ser los dos era muy gracioso, pues de ser así, se le hubiera pasado por la cabeza dedicarse también a esa ‘otra faceta’.

Como sea, Transformer es visto como el álbum magistral de esa época, puede que solo comparable al Ziggy Stardust. Quizás los dos lo sean, pero el de Lou fue el que reflejó perfectamente aquel verano del ’72.

Los más entendidos opinan que lo que su portada realmente representa es la decadencia del glam. El ‘glam rock‘ y el ‘glitter rock‘, para muchos de los presentes en aquellos años, iba desde la forma de vestirse hasta la identidad sexual. Lou sabía que estas corrientes estaban en boga así que decidió asumir esa dirección: no le fue nada difícil pues tenía como 1000 personas inmersas en ellas dando vueltas en frente suyo.

Siempre he escuchado decir que las mejores composiciones de Reed no son nada didácticas: “él no te dice si esto está bien o aquello está mal, sólo te dice qué es y te pone a pensar“. Es como si cogiera una silla, se sentara en frente tuyo, y se pusiera a conversar contigo.

Make up

Y si queremos hablar de canciones atemporales, “perfect day” es un -valga la redundancia- perfecto ejemplo: llegó a ser número uno en Inglaterra 25 años después de haber sido escrita.

Se genera mucha confusión cuando los ‘expertos’ hablan de quién es el mejor cantante o cuál de todos es el mejor guitarrista, pues parecen tener la tendencia de comparar sus cualidades con algún tipo de proeza olímpica: alguna acrobacia verbal o las mil notas por segundo que toca tal persona.

Eso, realmente, no tiene mucho que ver. Es como en la pintura: hay unos que pueden pintar una escena a la perfección en diez años, y hay quienes llegan, dan dos pinceladas y obtienen el mismo resultado. Al igual que muchos pienso que mientras mayor es el talento, menos ‘pinceladas’ necesitarás para componer una buena canción.

Perfect day“, en sí, es una fantasía: no habla solo de que cosechas lo que siembras, sino también de que es posible olvidar, aunque sea por unos momentos, la terrible realidad en la que nos vemos inmersos: “I thought I was someone else, someone good“.

Un tema crudo e intenso que hablaba de la adicción de Lou a la heroína. Un sentimiento muy oscuro, de miedo, que se va apoderando de él al compás de una hermosa melodía.

Cada canción que he escrito en mi vida, he tratado de escribirla emocionalmente. Cada tema fue un acercamiento a una emoción y siempre retratan un conflicto.

Lou Reed

Transformer fue, es, y será un disco por demás interesante. El hecho de que además resultara exitoso, es sólo una casualidad.

Es sólo un álbum… son solo canciones en un disco… ya sabes, haces un disco pero todavía tienes el resto de tu vida por delante.

Lou Reed

Perfect Day

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9 Comments

  1. Tú lo has dicho: irrepetible. Tengo que conseguir en cuanto pueda, por cierto, la versión en directo que se publicó hace unos meses.

    Quería decir: tengo que conseguir en cuanto pueda, por cierto, la versión DE “BERLIN” en directo que se publicó hace unos meses.

  2. Vaya diez canciones… y los coros de los niños en “the kids”.
    Demás está decir que los comentarios al respecto van en la línea de “obra maestra”.

    A ver si luego de escucharlo te das una vuelta por aquí y nos comentas tus apreciaciones.

    Gracias por la visita.

  3. Hola César, veo que Todo Bueno por aquí, como siempre.

    Me pediste que diera mi opinión de “Berlin Live At St. Ann’s Warehouse”, grabado en la gira que hizo Reed tocando únicamente “Berlin” (bueno, con algunos añadidos). Y como no solo me compré el disco sino también el dvd con uno de los conciertos, voy a ello.

    Parece que, en general, no ha gustado mucho. A mí, SÍ. Desde luego, es un “Berlin” distinto. Donde el original es deprimente y muy doloroso, este es más bien intenso. Más parece una mirada al pasado con cierta distancia, como si Lou Reed hubiese vivido “Berlin” tal cual y ahora lo recordase con cariño pero, por supuesto, sin quererlo vivir otra vez ¿Eso es malo? Depende: si queremos que repita sin pestañear ni cambiar una coma del original, es malo; pero si tenemos la mente abierta debemos analizar cómo lo tocó en 2007.

    En el dvd hay una clave: ¡LOU REED SONRÍE! ¡VARIAS VECES! No es este un disco de sonreir, evidentemente, pero él sonríe porque sin duda está a gusto. Es muy difícil ver sonreír al viejo Lou, y ese sentimiento de placidez, de estar a gusto… se transmite, ¡ojo! también en el disco. Y eso… está muy bien. Lou mima la obra y logra darle la vuelta sin traicionar sus principios. Bien.

    Mención aparte para los músicos. Primero: te alegrará saber que hay un coro de niños -concretamente de niñas- que canta “The Kids” y muchas más cosas. Segundo, está el guitarrista que tocó originalmente en “Berlin”, ni más ni menos que ¡Steve Hunter! Tercero, en la producción orquestal está Bob Ezrin, arreglista original del disco. El resto de la banda incluye a habituales de Lou de los últimos años. Espléndidos Y, en los coros, un lujo: Antony. Si no conoces a Antony & The Johnsons, César, te los recomiendo encarecidamente. Antony tiene una voz de otro planeta -recuerda a Nina Simone, por ejemplo- y hace una versión de “Candy Says” que te pone el vello de punta. Le descubrió Lou Reed cuando actuaba en tugurios del underground neoyorquino, por cierto.

    En definitiva: lo recomiendo. Y recomiendo escuchar después el “Berlin” original para descubrir las diferencias. Ya lo decían los franceses ¿no? ¡Vive la diference!

    Un saludo,
    DJFlow

  4. Me pongo a ello ya mismo.

    Próxima parada auditiva… Antony & The Johnsons.

    Miles de gracias por la reseña escrita y sobre todo, por la voluntad y desprendimiento mostrada al compartirla en este espacio.

  5. you’re going to reap just what you sow!!!

    recuerdo la madrugada insomne que descubrí a lou, entre amigos desconocidos, barrios nuevos, humo y alcohol… esa noche me enamoré, de lou obviamente; robé un disco, de lou obviamente y nací obviamente… veinte años ha!

  6. Ciertamente,

    Esa buena costumbre de ‘tomar prestada’ una cinta en las reuniones de antaño también fue la que me hizo descubrir a varios grupos, aunque no precisamente a Lou.

    Siempre me atrajo lo simples y honestas que eran sus composiciones, y aunque ésta es una especie de balada orquestada que intenta relatar su fuerte y desgarradora adicción a las drogas, en el fondo no es más que una canción de amor para su ‘heroica’ compañera.

  7. APenas la vi y escuche en trainsspoting, se me vino a la mente mis dias perfectos…esos domingos nublados y lluviosos,con mis amigos hacia ningun lugar,con ella en la mano,caminando horas sin saber donde estaba o adonde iba…se hacia de noche, encontraba la parada del bus,subia y esperaba llegar a casa,los zapatos mojados,cansado y la memoria alterada…todo eso me hace recordar esta cancion

  8. Interesantes recuerdos Eckbeduan,

    A mí me recuerda una madrugada que tuve que dormir en el césped de un portal luego de haber pasado toda la tarde y gran parte de la noche al lado de la niña que me tenía loco, sin que me importara perder el último tren que se dirigía a mi pueblo con tal de estar a su lado. Ese fue realmente, un día perfecto.

    Gracias por la visita.

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