La historia de Froilán Arellano, conocido hace muchas lunas en el mundillo artístico como Froy Arrieta, es raramente nombrada entre las páginas del rock nacional, pero es el reflejo fiel de una generación de algunos músicos peruanos de los 80: autodidactas, apasionados, críticos y profundamente conectados con la realidad. Su recorrido artístico revela la evolución de un joven que pasó de grabar maquetas en su baño a convertirse en una promesa del rock local, enfrentando como pudo – y hasta donde pudo – la dureza de la industria musical.
Han pasado casi tres décadas desde aquellos días. Y aunque Froy diga que su historia ‘es bastante común‘, vamos a contarla (narrada desde su propia voz) porque a veces lo que parece ordinario guarda lo más valioso.
Froy Arrieta comenzó su relación con la música tocando la primera guitarra en el conjunto de su colegio. Su mayor influencia en ese momento era Carlos Santana, a quien admiraba intensamente. Tocaban de todo, pero mayoritariamente rock estadounidense. Fue entonces cuando descubrió el rock argentino, en especial a Serú Girán, La Máquina de Hacer Pájaros y Sui Generis. Aquellas bandas no solo lo inspiraron musicalmente, sino que también lo empujaron a componer sus propios temas, que inicialmente tenían un enfoque progresivo y que, con el tiempo, fueron tomando una forma más urbana y melódica.
Durante los primeros compases de los 80, con apenas 18 años, estaba fuertemente influenciado por los artistas argentinos: Suéter, Virus, Raúl Porchetto, Cosméticos y especialmente Miguel Mateos, figura que más impacto tuvo en él tanto por su propuesta musical como por la energía que transmitía desde el escenario.
En este contexto, un hecho clave: la noticia del hundimiento del crucero General Belgrano durante la Guerra de las Malvinas. Profundamente impactado, compuso «Chicos como alguien«, una canción escrita desde la empatía hacia los jóvenes soldados. ‘Cuando deben salir ya no pueden vivir… y los meten allí compartiendo un fusil’, decía una línea de la canción.
Ese momento reveló algo clave en su forma de escribir: sus composiciones no eran planeadas, sino que surgían como reflejo natural de su estado emocional. Con el paso del tiempo, la lista de canciones fue creciendo. La huelga policial que se transmitía por televisión lo llevó a escribir «Hoy vi mi país«. Una conmemoración por la invasión española dio pie a «Experimento«. El asesinato del almirante Gerónimo Cafferata inspiró la canción «Sendero«, con líneas que reflejababan el sentir de muchos…
No dependían de mi deseo, simplemente fluían según iba acumulando experiencias.
Todas esas canciones fueron registradas como maquetas grabadas en su propio baño, con una guitarra de madera y un casete. Fue entonces cuando empezó a preguntarse si podría intentar una carrera artística, aunque en ese momento estaba en la universidad y trabajaba en el mercado de seguros.
Froy comenzó a probar sus canciones con un público cercano: sus amigos. Su estrategia era simple pero efectiva. Durante las salidas nocturnas, en medio de la euforia, colocaba el casete en el auto sin previo aviso y observaba sus reacciones. Las respuestas eran siempre entusiastas, positivas.
Con ese aliento, pero aún con muchas dudas, decidió pasar a la siguiente fase: contactar a disqueras. En un día cualquiera de oficina, tomó la guía telefónica y buscó directamente la palabra ‘Disqueras’. Encontró tres nombres: MAG, VIRREY y CBS. Llamó a las tres. En VIRREY, para su sorpresa, lo conectaron rápidamente con Peter Delis, entonces director artístico. Insistió para que lo reciba y consiguió una cita que nunca olvidará.
Ese día fue vestido como siempre: con terno, tal como iba a trabajar en la compañía de seguros. Peter Delis, ya mayor, se sorprendió al verlo llegar tan joven y vestido de forma tan formal, poco usual para alguien que decía ser músico. Tras una amable recepción, el tono cambió. Delis preguntó sin rodeos a qué se dedicaba, cuánto ganaba y, con franqueza, le soltó: ‘¿Y qué haces aquí? Nosotros también trabajamos y no estamos para perder el tiempo’.
La conversación discurría algo tensa hasta que Delis planteó la pregunta de fondo: ‘¿Quieres ser artista o es solo una ocurrencia tuya?’. Luego vino un largo discurso sobre las penurias del oficio y si estaba convencido de dejar sus estudios, su trabajo, etc.
Peter Delis me trató muy amablemente inicialmente pero su franqueza argentina se fue agudizando. Cuando terminó el rezo yo le respondí: DEPENDE. Depende precisamente de saber si cuento con talento suficiente como para no pasar por la odisea descrita y no morirme de hambre.
Esa honestidad terminó abriéndole abrió la puerta. Lo llevó a una sala de grabación, por primera vez en su vida, y le pidió que grabe lo que quisiera durante 30 minutos acompañado solo por su guitarra.
La experiencia fue reveladora. Escucharse con esa calidad técnica fue impresionante. Sin embargo, al salir, Delis fue directo: le dijo que tal vez podría llegar a ser un buen baladista o cantautor de protesta, pero que ese tipo de discos no se vendían, al menos no en esa disquera.
En CBS, tuvo un trato diferente. Enrique Lynch lo recibió y, en lugar de desanimarlo, le dio consejos precisos: que invierta en una grabación profesional de uno o dos temas. Le explicó que solo así podría interesar a alguna disquera. En MAG, nunca le contestaron el teléfono.
Un momento clave de esta etapa ocurrió en la discoteca La Manzana, en la avenida Daso. Una noche, tras varios tragos con amigos, escuchó sonar una de sus canciones en la pista de baile, durante la tanda de rock lento. La canción se llamaba «Me equivoqué» y la había compuesto inspirándose en los fracasos amorosos de un amigo. Fue impactante ver a la gente bailándola sin saber que era suya. Se acercó al DJ para preguntarle cómo había conseguido esa grabación y resultó ser el mismo operador que lo grabó en el estudio – éste se disculpó, pero Froy, lejos de enfadarse, le autorizó que la siga difundiendo donde quisiera.
Tras no obtener una respuesta definitiva de las disqueras, Froy decidió cambiar de táctica. Esta vez, en lugar de ir a oficinas, fue directo hacia quienes ya estaban dentro de la escena musical: los músicos. Su estrategia fue constante y meticulosa. Se quedaba hasta el final de las presentaciones en los pocos pubs limeños donde había música en vivo, y al terminar los shows, se acercaba a los artistas para contarles su historia. Con frecuencia, lograba que subieran a su Volkswagen Variant negro del 69 -pegado al suelo- para escuchar sus grabaciones, incluso con el riesgo del toque de queda en pleno auge del conflicto interno.
De estas experiencias surgieron vínculos valiosos. Uno de los más importantes fue con Johnny López, quien junto a su novia Paloma se mostró dispuesto a escuchar y ayudar. Johnny le ofreció apoyo desde su cabina radial si lograba grabar material un poco más elaborado, y cumplió su promesa. Pero quizá el mayor gesto de generosidad vino de Dino Cabello, en ese tiempo trovador en un pub de Miraflores, quien prácticamente lo adoptó: lo acompañó a varias citas y le dio consejos clave para mejorar sus letras y enfoque compositivo. Gracias a un contacto laboral, Fernando Llosa, Froy conoció al productor Pepe Ortega, con quien trabajaría por primera vez en una grabación profesional. El proyecto fue posible gracias al apoyo de su amigo Juan Carlos Quimper.
En el estudio, la experiencia fue desafiante: nunca había cantado en serio ni grabado con medios profesionales, pero lo hizo. De esas sesiones nació «Experimento«, que inicialmente circuló en cinta. El tema llegó a la radio Studio 92 cuando aún no tenía nombre artístico. El director de la emisora – cuyo nombre Froy no recuerda – decidió bautizarlo como Froy Arrieta, negándose a usar su nombre real. Así quedó para siempre.
La misma tarde en que «Experimento» sonó por primera vez en la radio, recibió una llamada de Wieland Kafka, de Discos Hispanos. Tras conversar con sus amigos, Froy firmó su primer y único contrato de exclusividad. Le pagarían un sol por cada disco vendido.
Esta etapa fue realmente grata, porque el común denominador que encontré en los ya realizados del medio fue total disposición a compartir y colaborar, a pesar de que yo era para la mayoría un completo extraño. Algunos incluso arriesgaron el toque de queda por escuchar mis casetes.
Froy asumía que de ahí en adelante todo estaba servido…
El contrato con Discos Hispanos marcó un punto de inflexión. Por primera vez, Froy tenía una plataforma que lo legitimaba frente a medios y colegas. Inmediatamente después de firmar, empezó a recibir atención: lo entrevistaron en dos revistas, filmó saludos para Canal 9 (que nunca llegaron a emitirse) y participó en varias entrevistas radiales. Aquellas noches en las que asistía a pubs buscando una oportunidad cambiaron: ahora era recibido casi como una celebridad. Incluso ingresaba gratis, por decisión del sindicato de músicos que Pico Ego-Aguirre intentaba liderar por entonces.
Aquel cambio también trajo consigo una etapa de vida intensa y bohemia. Conoció a Gerardo Manuel, quien solía bromear sobre los «gallos» de sus maquetas originales y con quien compartió algunas amistades. También frecuentó a músicos como el Chino Chong y Ernesto Samamé, hoy fallecidos, y a varios disc-jockeys que lo apoyaron abiertamente, como Héctor Felipe, a quien Froy describe como un caballero comprometido con su música, así como Javier Lishner, Sami S., y la carismática Nina Mutal.
Participó en el segundo Encuentro del Rock Peruano, promovido por Radio Miraflores, y en diversas convocatorias que surgieron en esos años con el objetivo de impulsar a los músicos locales. El ambiente artístico estaba jerarquizado según el tipo de material que cada artista tenía: maquetas, cintas, discos, presentaciones. Con su contrato firmado y un par de sencillos en la radio, Froy ya formaba parte de ese ecosistema.
Luego de acudir a los pubs en búsqueda de oportunidades, ahora acudía como cuasi celebridad con entrada libre. Contaba además con la ovación de los anfitriones al ver que finalmente había logrado un contrato.
Tras ese primer encantamiento, Froy comenzó a tomarse todo con mayor seriedad. Las dudas sobre el valor de su música empezaban a disiparse, pero entonces surgió una nueva incertidumbre: esta vez no sobre su talento, sino sobre su capacidad de seguir creando.
Discos Hispanos le pidió más material. Froy llegó con más de veinte canciones. Sin embargo, la disquera optó por seleccionar aquellas menos lentas y menos controversiales, lo que significó dejar fuera dos de sus composiciones favoritas: «Sendero» y «Mira qué descenso«, esta última sobre el aborto. Ambas eran – a su juicio – las que más impacto podían generar en la radio, pero los prejuicios y el miedo a la coyuntura (coches bomba incluidos) las relegaron.
Le encargaron la producción musical al gran Ayo Rivasplata, de quien guarda gratísimos recuerdos: muy profesional, excelente amigo, buen consejero y comprometido. Él llegó acompañado del Chino Chong y Ernesto Samamé, y juntos empezaron las grabaciones. Sin embargo, la regularidad de las sesiones empezó a interrumpirse. Las postergaciones se volvieron frecuentes, probablemente por las limitaciones económicas que empezaba a atravesar la disquera, lo cual hizo perder un tiempo valioso.
Por ese motivo, solo llegaron a las radios dos sencillos: «Experimento«, con arreglos originales de Pepe Ortega – muy bien recibido por los medios que promovían el rock peruano y que incluso figuró en puestos preferenciales de algunos rankings – y «Hoy vi mi país«, que también tuvo una cálida recepción inicial. Pero el carrete de grabación se volvió difícil de manejar en términos técnicos y de producción. Y aunque «Hoy vi mi país» se lanzó como adelanto del LP, el disco completo nunca llegó a salir.
Entonces, Froy trabajó junto a Ayo y un equipo de músicos talentosos: Landavere en los teclados, Durand en la batería, Ernesto Samamé en el bajo y dirección musical, y su hermano en la guitarra. Grabaron doce temas y ofrecieron una única presentación en un pub miraflorino, que fue muy concurrida y celebrada. Sin embargo, a pesar del éxito, como todos los músicos involucrados tenían compromisos con otras bandas, fue difícil organizar nuevas fechas.
Mis temas sobre el aborto y Sendero eran mis favoritos y posiblemente los más proclives a captar la atención… pero temían por los prejuicios y los coches bomba.
La disquera volvió a mostrar interés, esta vez priorizando los temas románticos y controversiales, pero una vez más, los ofrecimientos no llegaron a concretarse.
Ya encaminado hacia otros proyectos personales, Froy decidió cortar definitivamente su vínculo con la industria musical a fines de los 80. Como forma de protesta – contra sí mismo y contra las circunstancias – evitó por casi una década todo contacto con su propia música. Fue un silencio voluntario y rotundo.
El reencuentro, sin embargo, no vino de una disquera, ni de un viejo casete. Vino del karaoke. En él encontró una forma de canalizar su voz y emociones, y aunque eso lo ayudó a mejorar su interpretación vocal, también – según reconoce – atrofió su habilidad creativa.
La invasión del karaoke vino a calmar mis ansias musicales y es hasta la fecha el hobby que más cultivo con gran regularidad… pero desde ya atrofió mi capacidad de creación.
La historia de Froy Arrieta es la de un artista que buscó hacer oír su voz en un entorno hostil, sin padrinos ni plataformas. Sus composiciones, con alto grado de sensibilidad, contexto político y social, encuentros afortunados y decepciones profundas, reflejan el esfuerzo de una generación que intentó cambiar las cosas con una canción. Froy no tuvo un disco completo oficial, pero sí grabó con los mejores. No lideró listas, pero más de uno escuchó su música en la radio y otros tantos lo hicieron, a escondidas, entre toques de queda y luces apagadas.
Su paso por este mundillo fue medido por momentos reales: una pista de baile donde su tema sonaba sin que él lo supiera, una cabina donde alguien apostó por su demo, un nombre artístico nacido del azar y un contrato que lo hizo visible. A falta de vinilo quedó la historia, y sus canciones todavía resuenan en quienes vivieron ese país en transición, y en ese eco, lo que parecía un demo olvidado, se convierte en testimonio.
No tuve que cantar en la calle ni esperar que Ferrando me descubra. Para mí, haber firmado ese contrato, sonar en la radio, y que la gente bailara mis canciones sin saber que eran mías, ya era un logro enorme. Si no pasó más, fue porque no tenía que pasar.
Froilán, gracias por compartir lo que viviste y cómo lo viviste. Tu historia merecía un poco más de espacio y esta nota solo intenta devolvértelo. Un saludo.
Enlaces:
– Canal de YouTube
– Cuenta en Soundcloud
Felicitaciones por la excelente reseña de este intérprete del pop rock nacional ochentero cuyos temas estaban perdidos en el tiempo. Esperamos encontrar próximamente mucho más biografías de grupos y solistas de la época y de los cuales no hay referencias en la web. Un fuerte abrazo.
P.D: Escríbeme a mi correo para brindarte información adicional sobre Froy Arrieta y, de esta manera, enriquecer esta nota.
Gracias a ti Dr. por la visita,
En verdad ha sido todo un lujo conocer la historia de Froy de primera mano y ojalá que, como tu dices, sigamos encontrando espacios en donde se inmortalice a los artistas peruanos -comerciales y no comerciales- cuyo paso por la escena musical lo merezca.
Si deseas enriquecer la nota puedes aumentar más datos en este mismo espacio o tomar los que ya hay para elaborar una más completa.
Un abrazo.
Algunos datos adicionales sobre Froy Arrieta y su carrera musical:
1. Quien lo bautizó como Froy Arrieta fue Walter Gonzales Tello, quien se desempeñaba por entonces como Jefe de Programación de Radio Studio 92, una emisora que apoyó bastante a la escena pop rock nacional de la época. Prueba de ello son las posiciones que alcanzaron muchas canciones de grupos y solistas peruanos en el ranking semanal llamado La Mejor Mejor de La Semana.
2. El sencillo Hoy ví mi país, el cual iba a formar parte del primer LP de Froy que nunca vió la luz, tuvo mayor acogida en 1160 FM allá por Enero-Febrero de 1989, figurando incluso en el ranking Las Once de Once Sesenta por varias semanas.
3. Los dos primeros temas grabados en estudio por Froy Arrieta bajo la producción de Pepe Ortega se incluyeron también en dos LPs compilatorios. El primero fue ROCKAS, editado en 1987, el cual incluía los hits más sonados del catálogo de Discos Hispanos y su filial Delta Discos, en dicha placa fue incluida la canción Experimento. Luego Delta Discos edita Radio Rock, con un mayor porcentaje de artistas nacionales en el track list, aquí figura el lado A del primer y único disco simple de Froy: Esta noche.
Perfecto Dr,
Con tu -siempre interesante- aporte esta reseña queda más completa y actualizada, y estoy seguro que Froy también opinará lo mismo al leer tus notas sobre su propia historia.
Un saludo.
Muy buena reseña. Por muchos tiempo intente conseguir el tema «Experimentos», que casualmente oi una o dos veces en la radio alla por mis años universitarios. Creo que escuche la version «original» (la que esta posteada me suena con otros arreglos, incluso con otra vocalizacion, me corrigen si me equivoco). Una gran cancion, interesante historia personal, una lastima que el talento esta vez termino devorado por muchas situaciones externas.
Mis saludos y respetos a Froy y a Cesar Pinto. Un abrazo a ambos desde Costa Rica, donde vivo hace nueve años.
En efecto, la versión que está colgada en esta reseña parece ser un demo grabado previamente a la versión definitiva, la cual apareció en un disco simple editado por el sello Delta Discos en 1987. Curiosamente la canción fue incluida como lado B del mencionado 45rpm, el cual mostraba en el lado A el tema Esta noche.
Alguien sabe cuantas canciones hiso en total froy arrieta?
Si.Alguien sabe la cantidadvde cansiones q hiso Froi Arrieta?
Yo creo que hiso 40 canciones pero solo tiene grabadas estas de arriva
Disfrute de sus canciones, me alegro mucho que se haya compartido toda esta información .
Como dice él, ahora su hobby es el karaoke, y lo hace espectacular.
Hoy, es un día especial para mí, porque encontré a alguien que incurciona en el arte y tiene mi apellido ¡’qué gusto me dá! felicitaciones, nuestro país necesita mucha alegría y energía positiva, tu lo puedes dar a través de tus composiciones, nuestro espíritu siempre tiene que estar feliz y hacer feliz a todos los que nos rodeann
Abrazos.
Nota.- Soy nieta de Heraclio Arrieta, hija de Herculano Arrieta rodriguez natural de Huánuco.