Los Violadores : El recopilatorio de IEMPSA

En enero de 1987 fue nuestra tercera presentación en Chile. A Los Violadores no nos querían ver más… cada vez que íbamos se ponían en juego muchas connotaciones políticas.
Yo presenté “la era del corregidor” con algunas palabras como: ‘Para la gente que perdura en el poder…’ y eso causó muy mala impresión.Nuestro manager de esa época fue apretado violentamente. Era un lugar al aire libre, un parque de diversiones.
La gente se calentó tanto que rompió las cajas de sonido… terminamos tocando sin retornos pero dando todo… y el público gritaba refiriéndose a Pinochet: ‘Y va a caer, y va a caer, y va a caer, va a caer, va a caer…’.Había 7 mil personas… mientras los Soda Stereo se llevaban la antorchita de plata en Viña del Mar, nosotros peleábamos contra el régimen de Pinochet
A mediados de la década de los noventa, hubo una época en la que no pasaba una quincena sin que vaya a la zona de música de las conocidas Galerías Brasil.
En ese segundo piso pasaba algunas horas escuchando discos, debatiendo, compartiendo experiencias musicales y, de vez en cuando, conociendo un poquillo de gente de lo más extraña e interesante
Entre Enigma, Trance Records y la tienda del Tío Lion se quedaba mi quincena, invertida casi totalmente en cintas de cromo (que en esos tiempos, una de 60 minutos costaba 25 soles), una que otra copia de disco original (S/. 10-15 la unidad) y algunos álbumes originales en formato CD (entre $ 18 y $ 20 cada uno).
En una de esas asiduas visitas había llevado conmigo el dinero para pagar los servicios del mes pero, debido a mi -por ese entonces- recurrente impulso de comprar discos y cassettes, terminé sin teléfono ni agua durante dos semanas ya que adquirí cinco discos originales gastándome casi todo el dinero que tenía destinado para ello: El recibo de luz si lo pagué, pues por lo menos tenía que escuchar en el equipo de sonido los álbumes que había comprado… siempre priorizando.
El último de esos cinco era una especie de recopilatorio firmado por la compañía nacional IEMPSA, del siempre ruidoso grupo argentino Los Violadores.
Reunía sus dos producciones más sonadas -por no decir comerciales- en un solo CD, el Y Ahora Qué Pasa, Eh? (Umbral Discos, 1985) y el Fuera de Sektor (Umbral Discos, 1986).
El encargado del puesto en que lo compré era argentino y muy acertadamente, contaba una historia por demás interesante de la represión que vivió en su país y de cómo Los Violadores la combatieron desde el principio con sus canciones, muchas de las cuales no pudieron ser escuchadas hasta que la democracia se terminó por imponer, en el año 1983.
Citándolo textualmente:
Rabiosos y revolucionarios desde sus inicios… no se callaban nada y les importaba un pepino terminar presos o ser deportados.
Si a esto le sumamos el hecho de que el disco se escuchaba extraordinariamente bien en el mastodonte que este señor poseía (un technics cromado con 12 bandas de ecualizador, dos amplificadores y cinco parlantes), la venta era casi segura.
Ese día fue el último en que compré discos en las galerías -a las cuales por cierto, no regreso hasta la actualidad- y mientras iba camino a casa, pasaban por mi cabeza muchos pensamientos de distinta índole: El porque los CDs costaban tan caro en este país, ciertos pasajes de la historia referida, el reunir la mayor cantidad de agua posible para aguantar el inminente corte, el pasar estos discos a cassette para escucharlos en mi walkman, el si habrá o no valido la pena gastarse todo el dinero en estos cinco álbumes…
Existen cantantes y grupos que aún en la actualidad se mantienen vigentes a punta de reinventarse a sí mismo (s) e ir ‘con la corriente’ que los tiempos exigen; hay otros que por más que lo intentan -acertadamente o no- no llegan a marcar continuidad y terminan desapareciendo sin pena ni gloria, en medio de las fauces del terrible monstruo en que se ha convertido el mercado musical; hay también bandas que -sencilla y afortunadamente- nunca considerarán cambiar su estilo, manteniéndose consecuentes y perseverantes en lo que abrazaron desde un inicio.
Este último es, a mi parecer, el caso de Los Violadores, que no obstante un par de discos un tanto diferentes y/o poco logrados, desde sus comienzos contaron con un torrente inacabable de punk en la mayoría de sus canciones, alimentado en gran medida por esa terrible dictadura y represión que les tocó vivir en carne propia.
Cuando escuché el grupo por primera vez (llegando a finales de los ‘80), éste estaba formado por Pil Trafa (voz), Stuka (guitarra), El Polaco (bajo), y Gramátika (batería).
Un amigo me prestó una cinta en la que habían algunos temas de su primer disco homónimo (en éste todavía tocaba la guitarra el controversial Hari-B, al que muchos señalan como el verdadero fundador del grupo).
El tema “represión” fue mi primer contacto con esta banda. Escucharlo fue al principio un tanto ensordecedor -claro, para alguien que por ese entonces escuchaba básicamente new wave- pero para nada extraño.
Cuando se oye -con atención- a una nueva agrupación por primera vez, pueden suceder dos cosas: Que digas ‘no pasa nada con ellos… cambia el disco’ o que pienses ‘hmm, no está mal… me recuerdan a este o aquel grupo… ¿cuál será la historia detrás de esta canción?’
Violadores, al menos en mi, nunca generaron indiferencia por más que muchos se empeñaran en llamarlos imitadores del punk inglés.
Es cierto, suenan a Clash, Pistols, Stranglers o hasta a Los Ramones en ciertas notas, pero más que una copia me sonaban a una enérgica respuesta sudamericana, a modo de eco, de ese importante movimiento musical surgido a mediados de los ‘70.
Si a esto le añadimos el contexto en que este primer disco fue trabajado (en medio de la absurda Guerra de Las Malvinas, aunque no vería la luz hasta el año siguiente), pues cualquier mortal -musicalmente vivo- entiende y hasta adopta la rebeldía y rabia que sus letras a menudo solían generar.
La guerra terminó el 14 (14/06/82)… Stuka me llama el 16 y me dice..: ‘Tengo una letra de la puta madre… Comunicado 146’… y le digo: ‘¡pará! ¿por qué 146… porque te rima?, mirá que el último fue el 165, ¡entonces es 166!’
Y ahí fui rápido para la casa porque me enloquecí. Mirá, me acuerdo que Víctor Hugo Morales (periodista uruguayo) hace muchos años abriendo su programa decía este el comunicado que nunca dieron los militares,… y ¡pack! metía “Comunicado 166”… y pasaba el 165…
El 166 lo tomamos nosotros, Pil.
“Comunicado 166”, una canción que dada la situación acaecida sobre el hermano país argentino se termina convirtiendo en un tema de bandera de Los Violadores, además de ser el primero que hablaba sobre la guerra directamente.
No voy a utilizar ni una sola línea para hablar de una de las cosas más terribles y más estúpidas que los hombres hemos inventado.
Sólo dejo el comentario de que muchos de nosotros nunca olvidaremos la voz de Víctor Hugo Morales, comentarista que relataba aquel partido del mundial de fútbol del ‘86 en que se enfrentaban -a manera de revancha- estas dos naciones (Argentina termina venciendo 2-1) y que decía en medio de lágrimas y rabia:
El país es un puño apretado, gritando por Argentina…
El primer disco involucrado en este compilado es el Y Ahora Qué Pasa Eh?, que viene siendo el disco más vendido de este grupo argentino.
El tema incluido en esta placa, “uno, dos, ultraviolento” (que contiene palabras tomadas de la película La Naranja Mecánica), hace que salgan un tanto fuera del anonimato en países extranjeros:
Si, si, si… porque tiene el 1, 2… ese tipo de numerología que siempre entra rápido en la gente… Stuka apareció un día con ultraviolento y un ritmito de batería y yo le dije pongámosle la Novena Sinfonía antes… así lo hacemos más Naranja Mecánica.
En realidad lo empezamos a tocar en el 83… y no lo pudimos grabar antes por la miserabilidad de managers que decían: ‘No ahora no hay plata para grabarlo’, Pil.
“Comunicado nº 166”, “sin ataduras” “revolución interior” o “quiero ser yo, quiero ser libre”, son otros títulos de la producción que hacen explotar la popularidad del grupo en su país natal, entrando con fuerza y rebeldía al panorama del rock nacional argentino.
Fuera de Sektor, que parece haber sido musicalmente influenciada por la corriente “cure” que se escuchaba bastante en esos tiempos.
Como por aquel entonces yo copulaba con esa corriente, el disco no hizo otra cosa más que encantarme.
Por otro lado, escuchaba comentarios de amigos -más tirados al punk- que se preguntaban ‘¿por qué tanto teclado?’… ‘¿en dónde quedó la rabia y rebeldía?’… ‘¡se me cayeron!’
Si bien el disco no fue lo combativo que la gente esperaba, es el que les abre las puertas internacionales: En Chile y Perú, básicamente.
En este último llegan a tocar ante más de 30000 personas -una cifra bastante lejana a la que estaban acostumbrados en su país- en dos memorables presentaciones que tuvieron lugar en la Plaza de Toros de Lima).
“Noticias en la noche”, “la era del corregidor”, “beat africano” o “el último hombre” hacen de este trabajo el más raro y diferente de su trayectoria.
Sí, yo en un momento dado dije estamos perdiendo personalidad y estamos haciendo otra cosa en vez de un disco duro.
Después lo retomamos con Mercado Indio (Sony Music, 1987), pero fue un disco que nos abrió puertas para Latinoamérica, viajes a Chile, Perú.Y tiene obras que son raras. A mí me gusta mucho un tema que es “El último hombre”, que no es difundido… nadie lo conoce, Pil.
Me hubiera gustado verlos tocar en alguna de las fechas en las que compartieron escenario con los Ramones (allá por principios de 1991).
Es por estas fechas también que internamente la convivencia se hacía insostenible (y esto se ve reflejado en sus canciones, que pierden nuevamente la fuerza y consistencia de siempre).
Jurando -en vano- no volver a juntarse nuevamente, Pil y Stuka se separan en 1992 y forman Pilsen y Stukas en Vuelo, respectivamente.
Al respecto, el primero comentaba en alguna entrevista:
Si una banda convive once años así, de esta manera, muy metida dentro de cosas fuertes como prisiones, de Piotti (juez que los perseguía), en el medio de censuras, de no tener un lugar en el rock y entrar a la fuerza y ser expulsados a los golpes, de crear algo nuevo, de cambiar y romperlo todo… y bueno… ¡nos rompimos nosotros también!
¡Represión… que no se olvida…!
César Pinto, NadaBueno.com
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Exelente tu reseña , y sobre todo de esos años tan turbulentos que fueron los ochentas, historias que aun no se han contado del todo y en cuanto alo musical en ese tiempo los grupos tenian algo q decir , recuerdo q en epoca de cole en lima escuchabamos revolucion inter de los viola y con algunos patas nos poniamos a pensar en lo decian y bueno daba pie por lo menos a reflexionar minimamente sobre la realidad y lo q pasaba en ese moneto , lo q es ahora da pena ver alos chibolos repitiendo letras cojudas sin ton ni son, esperemos q esto cambie y creo q tu pones un granazo de arena con nadabueno.com , gracias nuevamente un saludo desde Barcelona……
Que el -por llamarlo de alguna manera- ‘compromiso social’ de los jóvenes de hoy en día presente una mejora, es una utopía.
Antes, de la mano de la música, se solía debatir y generar opinión hasta cuando estabas en la esquina de tu barrio bebiendo una botella de ron.
Actualmente, si vuelves a pasar por esa misma esquina, es probable que sólo encuentres rastros de ‘tronchos’, ríos de orina y esa enorme nostalgia que genera el darse cuenta de que cada vez, esto será peor.
Gracias por el comentario.
Grandes,Los Violadores… un grupo de verdad… no como los Soda, que en Chile y en Argentina se encargaban de darle circo al pueblo ignorante para que nadie se acordara (enlo posible) de la Dictadura de Pinochet y la hiperinflación en Argentina.
Los Violadores hacían rock de verdad… el rock es protesta, es energía; nada que ver con la intrascendencia de Soda y sus versillos trasnochados de “müsicos-burbuja”.
No podría estar más de acuerdo.
Gracias por el comentario.
LOS VIOLADORES LOS MAS GRANDES CARAJO.!!!!!!!!!!