Matthew Sweet: el 100% FUN desde Georgia

Matthew Sweet_1La primera vez que escuché un tema de Matthew Sweet me pregunté si se trataba de alguna canción de Michael Stipe como solista o de algún lado B muy desconocido de REM.
Si no me equivoco fue en la casa de un amigo, a fines de los ’90. Me sorprendí mucho cuando me dijeron que no se trataba de ninguno de los integrantes de la mencionada banda, sino de otro músico también nacido en Georgia.

Siempre me llamaron la atención las coincidencias de origen entre músicos, porque en la mayoría de las ocasiones las similitudes de estilo tienen un fuerte fundamento en el desarrollo de un escenario musical local de una ciudad.
Me gusta imaginar a Kurt Cobain y a Krist Novoselic cuando todavía estaban en la escuela y visitaban los ensayos de The Melvins en Seattle, o a B.B King con tan sólo 15 años yendo a un club nocturno para escuchar a Fats Domino en Misisipi.
También imagino a Matthew Sweet, un músico completamente desconocido, siendo invitado para colaborar con una banda contemporánea de su natal Georgia: REM.

Pero más allá de las influencias locales, escuchando a Matthew Sweet descubrí que las melodías bien trabajadas y pegadizas también pueden olvidarse de las influencias “obligadas” de estilo (The Beatles, Beach Boys y Simon & Garfunkel).

Lo primero que escuché de él fue su álbum 100% FUN, el tercero de estudio y primero en obtener éxito masivo.
Para la época en que se editó este extraño disco (1995), su música traspasaba los límites de las radios universitarias para sonar en grandes cadenas radiales y programas televisivos. Yo lo conocí unos tres o cuatro años más tarde y, curiosamente, la canción que me llamó la atención fue “Sick of myself”, uno de los cortes más difundidos del disco.

Matthew Sweet_2Este tema define gran parte de 100% FUN, en la que Matthew Sweet coquetea con el indie rock y el power pop, a pesar de que también se aleja para acercarse al brit y explotar al máximo los solos de guitarra.
El sonido del disco en general es potente, algo duro en las bases, pero siempre prevalece el respeto por la calidad vocal.

We’re the same” –otro de los temas que más me gustan del álbum- agrega un toque folk rock que en varios momentos deja al descubierto las fuertes influencias de colegas con los que trabajó, como es el caso de Michael Stipe.
Esta canción es una balada con una dulzura melódica y vocal muy cuidada, creando un clima que se beneficia por la ausencia de las explosiones de guitarra presentes en casi todos los demás temas.

We’re the same

Las melodías de 100% FUN suenan ingenuas, sin nada entrelíneas, dentro de la siempre eficaz belleza de la sencillez.
En “Come to love” los arreglos de voces exploran el terreno de lo coral (especialmente en el estribillo), acompañadas por suaves riffs de fondo.

Por último, entre las canciones del álbum que marcó un antes y un después en la carrera de Matthew Sweet, me interesa destacar “I Almost forgot”, una balada que contiene cambios armónicos y rítmicos moderados, con toques folk y melancólicos gracias a la guitarra slide.
En la composición de esta canción se nota una de las influencias más importantes en su adolescencia: James Taylor. Lo mejor del disco.

Matthew Sweet_3

Definitivamente, 100% FUN es un gran álbum.
Es cierto, tiene un espíritu comercial, ya que Sweet es otro artista que se tuvo que amoldar a los  nuevos tiempos. Pero la calidad de sus composiciones y de sus arreglos, hacen que esto no empañe para nada su mejor performance.

Pablo Storani, NadaBueno.com



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