Architecture and Morality: La joya de los OMD
Souvenir
Y digo yo… ¿Qué tendrá esta canción que me gusta demasiado?
Hace algún tiempo, salía del trabajo agobiado por tantas cosas que hay que hacer y un tanto loco, lo busqué nuevamente: Allí estaba. Parecía que me estuviera esperando, todo lleno de polvo y con la amarillenta carátula medio borrosa ya, claros reflejos del tiempo que tiene y del mucho uso que le solía dar.
Con él en la mano, abrí mi destartalado reproductor y lo introduje. Subí el volumen al máximo y salí a caminar sin rumbo definido.
Escuchar esta producción nuevamente –después de algunos años- fue toda una experiencia que me trajo tranquilidad, ganas de seguir adelante y reafirmó mi opinión de estar frente a uno de los trabajos más entrañables del movimiento wave-synth-pop, de la siempre ejemplar década de los ochenta.
Con una primera canción un tanto alejada de lo que se esperaba de OMD, la guitarresca “the stone age” (canción que dicen por ahí, fue hecha como protesta ante la -por ese entonces- creciente amenaza nuclear), el disco se termina de producir a finales del año 1981 y no tarda mucho en convertirse en uno de los más exitosos de ese entonces: # 3 en UK y # 1 en otros países europeos.
Aprecio de sobremanera esta exquisita combinación de tristeza, misterio, frialdad y al mismo tiempo, la gran dosis de sentimiento que contiene.
Es realmente una delicia escuchar –una vez más- ese sintetizador entrando triunfalmente al inicio de “souvenir”, una canción que me regresa en el tiempo, que evoca muchas cosas de mi pasado y que me da esa paz que a veces uno necesita imperativamente.
Un amigo solía decir que musicalmente “todo ya fue escrito en los 80”. Escuchando melodías así, de repente esta apreciación no parece tan errada.
“Souvenir” fue el primer corte promocional -escogido magistralmente- del Architecture and Morality (DinDisc, 1981) y fue además, la primera canción que tiene a Paul Humphreys al mando del registro vocal.
Si alguno de los lectores no ha escuchado mucho a esta banda inglesa, o sólo se ha limitado a consumir lo que vomitan las radios comerciales, este disco sería un buen inicio para descubrirla pues en la opinión de muchos, es el mejor álbum de synthpop hecho alguna vez.
Si deciden hacerlo en algún momento, tengan en cuenta la siguiente sugerencia: olvídense de términos y parámetros musicales como “synth”, “pop”, “wave”, etc. Escúchenlo, cierren los ojos, dejen divagar su mente por algunos minutos y si es necesario, correr alguna lágrima. Así comprobarán que la magnificencia de este trabajo va más allá de cualquier categoría o estilo.
Les aseguro que es todo un viaje de principio a fin, desde el experimental “the new stone age” hasta la melodiosa y enternecedora “the beginning and the end” (mi preferida del álbum y que escucho, por enésima vez seguida, en estos momentos).
Paul y Andy eran bastante jóvenes cuando crearon esta joya y probablemente, esa sea la causa de su mayor virtud: La simplicidad, inocencia y sentimiento, que se percibe en la atmósfera creada por las canciones, algo que uno echa mucho en falta últimamente.
Todos los temas, incluso hasta el que suena un tanto más movido, tienen instantes de gran belleza.
“She’s leaving”, es otro corte que suelo escuchar frecuentemente. Esta canción por poco se queda fuera del disco y fue el cuarto sencillo que la disquera propuso para sacar al mercado a manera de promoción del mismo, propuesta que el grupo se negó a aceptar pues opinaban que con tres singles ya había sido suficiente.
Los otros dos títulos promocionales seleccionados con anterioridad, a parte del mítico “souvenir”, fueron “Joan of Arc” y “Joan of Arc (Maid of Orleans)”, respectivamente.
Me parece que estos dos temas no necesitan mayor presentación.
Joan of Arc
Contrariamente a lo que la mayoría prefiere, a mi me gusta más el tema que cierra el disco original, disco por cierto que no hace mucho ha sido remasterizado y contiene 8 temas más que el de 1981, entre versiones extendidas, lados b de singles y un par de canciones de su siguiente álbum titulado Dazzle Ships.
Este tema, “the beginning and the end“, fue ya compuesto por Andy y Paul en su anterior experiencia musical como los VCLXI. En aquel entonces no quedaron satisfechos con el resultado del mismo y argumentaron que, probablemente, lo volverían a trabajar de manera diferente en un futuro.
Y así fue…
The beginning and the end

“Escribimos todo el disco en el estudio Manor en un lapso de tres días. Decidimos llamarlo “Architecture & Morality” y luego procedimos a grabar todo lo mejor que pudimos. En algo más de tres días fuimos añadiendo y quitando muchos tipos de ruidos y sonidos, hasta que de la combinación de todos ellos, resultó algo bueno” OMD, 1981.
Dicho así, parece fácil esto de dedicarse a la música.
Seguramente ellos no están muy enterados del gran impacto que causó su música en la vida y el corazón de muchos de nosotros.
Aún así, más de uno les estará siempre agradecido por haber deleitado nuestros sentidos y haber olvidado nuestros problemas por unos momentos, al compás de este imprescindible trabajo.
César Pinto, NadaBueno.com
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